lunes, 8 de agosto de 2016

De tu infierno aprendí a jugar con fuego sin quemarme las alas.

Porque no tengo más credo que creer en las personas, pero cuanto menos debo creer más de ellas me traicionan. Triste corazón que se asoma y se desploma, cuando gime y se despide no hay quien tire de la soga..
El corazón sabrá lo que se hace para su secuestro no hay repuesto en el desguace,  la música me sirve de vendaje y su fragancia da elegancia a mi mensaje.
Los años no hacen daño mientras besan, lo que pasa es que te pisan cuando pesan,  la luna esta en la lona buscando mi sombra impresa, el valor de una persona se mide por su promesa. La felicidad,  triste rama que se riega,  dame un tronco de cemento por si el viento la doblega, ama con certeza pero nunca ames a ciegas, quensi viene la tristeza has de ver por donde llega. Que es la vida más que sangre roja que se arroja al viento, una hoja con un pasatiempo que se moja al tiempo, una alforja con las asas flojas de cargar lamento, una lonja donde no hay esponja que te limpie por dentro, que pronto se muere el romanticismo, cuando el poeta vive y solo escribe por cinismo,  me pase semanas escapando del abismo hasta que perdí las ganas de escaparme de mi mismo. Me paso de largo hasta quedándome corto, ni yo mismo se que valgo sin embargo si me importó,  el resorte de mi suerte se soltó y me dejo absorto, con mi verso inmerso en textos, con mi verso te transporto. Dame tu sonrisa más profunda, y ámame deprisa por si el mundo se derrumba,  todo se resume con dos acciones rotundas, llorar o sonreír y me quedo con la segunda.

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